Sin duda uno de los diseños más emblemáticos del pasado siglo XX y una muestra de ingenio difícil de superar.

Un amplio y majestuoso arco de acero que se sostiene desde una magnífica peana de mármol de colores blanco o negro, se remata con un difusor luminoso de acero de forma esférica que remata el conjunto con elegancia. Ajustable en profundidad y altura con un pie telescopico en acero inoxidable cromado y un reflector orientable para dirigir la luz. El reflector incorpora en su parte superior orificios que permiten el paso de la luz hacia arriba.

El diseño de la lámpara es discreto pero de imponente presencia geométrica en cualquier estancia adquiriendo su particular protagonismo por la expresion de su curvatura que describe el arco de acero. Un diseño conocido que nunca pasa de moda, que reuniendo lo mejor de un estilo racionalista.

Fusion entre funcionalidad y diseño puede utilizarse como una lampara de techo con la ventaja de ubicar su base base de marmol en cualquier punto.
